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ACT. Y REVISION

La producción de conocimiento en torno al embarazo: Aproximaciones a un estado del arte

(The production of knowledge about pregnancy: Approaches to a state of the art)

Karla Alejandra Contreras Tinoco* - Cristina Palomar Verea**

* Centro Universitario de la Ciénega - Universidad de Guadalajara - Av. Universidad - No. 1115 - Col. Linda Vista - Código Postal 47870 – Ocotlán – Jalisco - México. Correo Electrónico: ctka_28@hotmail.com ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6061-4600

** Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades - Universidad de Guadalajara - México. Correo Electrónico: crispalvertina@hotmail.com ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7075-3460

Recibido el 29/12/21
Aceptado el 27/10/21

Resumen

En este trabajo se presenta una revisión de setenta estudios acerca del tema del embarazo que se han realizado en algunos países occidentales entre 1997 y 2018, entre los que se encuentran España, Australia, Colombia, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile, Perú y México. La búsqueda se hizo en las bases de datos de Scielo, Ebsco, Google Académico, Dialnet y Redalyc. También se incluyó la revisión de algunas tesis de licenciatura, maestría y doctorado. Los hallazgos de este conjunto de estudios se presentan en siete líneas temáticas que podrían orientar y guiar las investigaciones futuras acerca del embarazo: 1) saberes y tradiciones vinculados con el embarazo; 2) acceso y calidad de atención en el embarazo; 3) experiencia, emociones y significados del embarazo; 4) Impacto de las transformaciones corporales propias del embarazo en la subjetividad de la gestante; 5) influencia de otros actores sociales en el embarazo; 6) factores sociodemográficos y socioculturales que participan en el embarazo; 7) embarazo, subjetividad e identidad. Destaca la primacía que tienen los estudios con población adolescente, así como el aumento, en los últimos 10 años, del número de trabajos acerca de la atención del embarazo (biomédica y humanizada).

Palabras Clave: Creencias socioculturales; Cuerpo; Embarazo; Estado del arte; Identidad; Subjetividad.

Abstract

This paper presents a review of seventy studies on the subject of pregnancy that have been carried out in some western countries between 1997 and 2018, including Spain, Australia, Colombia, Cuba, Venezuela, Argentina, Chile, Peru and Mexico. The search was done in the databases of Scielo, Ebsco, Google Academico, Dialnet and Redalyc. The review of some undergraduate, master’s and doctoral theses was also included. The findings are presented in seven thematic lines: 1) knowledge and traditions related to pregnancy; 2) access and quality of care in pregnancy; 3) experience, emotions and meanings of pregnancy; 4) Impact of the body transformations typical of pregnancy on the subjectivity of the pregnant woman; 5) influence of other social actors on pregnancy; 6) sociodemographic and sociocultural factors involved in pregnancy; 7) pregnancy, subjectivity and identity. The primacy of studies with the adolescent population stands out, as well as the increase, in the last 10 years, in the number of studies on pregnancy care (biomedical and humanized).

Keywords: Sociocultural beliefs; Body; Pregnancy; State of the art; Identity, Subjectivity.

Introducción

Si bien el embarazo puede considerarse de manera simplista solo como un proceso biológico, aquí es planteado como un fenómeno social, cultural, histórico y económico, lo cual implica asumir que no existe una “biología” ajena a la simbolización cultural de los datos que provienen de ésta, es decir, del plano material del cuerpo y de la naturaleza. La concepción del embarazo estrictamente como proceso biológico descansa en el supuesto de que “lo biológico” es una dimensión de “la naturaleza” y, por lo tanto, su significado es el de un hecho determinado exclusivamente por instintos, fisiología, anatomía, química y otros mecanismos orgánicos. Por el contrario, en este trabajo se considera que si bien el embarazo es un fenómeno que -por lo menos hasta nuestros días-, tiene lugar en el cuerpo de las mujeres, su significado subjetivo y sociocultural se construye en el atravesamiento de múltiples dimensiones estructurales e individuales. Se trata, pues, de un fenómeno complejo que debe comprenderse poniéndolo en contexto e identificando los diferentes planos simbólicos que están en juego, así como explorando el significado subjetivo y cultural que adquiere en dicho contexto.
De entre los mencionados planos simbólicos, el orden de género es uno de los más determinantes para el sentido del embarazo. Dicho orden, compuesto por discursos, prácticas, imaginarios y creencias vinculadas con las construcciones culturales referentes a la diferencia sexual, modela de maneras complejas no solamente las prácticas vinculadas con la sexualidad y la reproducción humana, sino también las identidades, los ideales y las prácticas de los sujetos. De esta manera, el embarazo se ha construido imaginariamente como un fenómeno “natural” que depende de un supuesto instinto materno y de una “esencia femenina” al que por lo tanto se le atribuye un significado universal y transhistórico, relacionado con maneras particulares de definir la identidad de las mujeres, sus ideales y sus prácticas.
Preguntarse por el significado del embarazo en la actualidad exige un conocimiento situado que relativiza de entrada cualquier supuesto acerca de significados universales y, por lo tanto, cuestiona el orden de género hegemónico que descansa en supuestos esencialistas. En este trabajo se explora el conocimiento del embarazo que se ha producido en las tres últimas décadas en el ámbito académico y científico, buscando establecer el panorama que se dibuja por dicha producción1.
En tanto fenómeno cultural y social, el embarazo ha sido objeto de interés de diversas disciplinas (salud pública, psicología, sociología, historia y antropología) para su comprensión y estudio, así como de distintos organismos y encuentros mundiales que buscan desarrollar políticas públicas para su atención. Por ejemplo, en la Conferencia de “Población y Desarrollo” que se llevó a cabo en 1994 en El Cairo, Egipto se comenzó a hablar de la relevancia que tenía la salud reproductiva en la salud en general y en la vida de las personas (Guzmán et al., 2001). El interés concedido a la salud reproductiva derivó en acuerdos, compromisos y políticas públicas de los países participantes en torno a la prevención, seguimiento y atención del embarazo, así como en una abundante producción de investigaciones científicas en torno a éste.
A partir de dicha información, en este documento se presenta el resultado de una amplia búsqueda de información con la finalidad de establecer un estado del arte de los artículos y publicaciones recientes vinculadas con el tema, para identificar cómo los investigadores han estado pensando el embarazo, así como para analizar cómo producen y construyen explicaciones y conocimiento sobre el tema. A partir de lo anterior, se buscó identificar los temas, tareas, abordajes y poblaciones que han primado en el entendimiento del embarazo, para posteriormente identificar los vacíos en el conocimiento que pueden ser abordados en futuros trabajos de investigación. El interés específico por el análisis de artículos de investigación se debe a que, en las últimas décadas, estos han adquirido gran visibilidad tanto nacional como internacional y ahora ocupan un lugar fundamental en la construcción y difusión del conocimiento académico (Sabido y Cedillo, 2014).
La intención de analizar cómo los investigadores producen y construyen explicaciones sobre un tema parte de la premisa de asumir que la ciencia es una producción colectiva que articula un campo social en el que se libran diversas luchas (de clases, de legitimidad, de saber/poder, etc.) para posicionar una visión o una “verdad” sobre otra, lo cual deriva en una yuxtaposición de distintos órdenes morales, éticos y de comprensión que devienen en marcadores dominantes de comportamiento, habitus y modos de hacer investigación (Bourdieu, 2001; 2008ª, 2008b). Para Bourdieu (2001; 2008b) la investigación es una práctica reflexiva, por lo que es relevante y necesario que los investigadores cuestionen y vigilen de forma constante los discursos y las formas en que se explica y aprehende un tema o fenómeno estudiado.
En este artículo se busca analizar los estudios que se han realizado entre 1997 y 2018 en algunos países occidentales acerca del embarazo. Se parte de las siguientes preguntas: ¿Qué aspectos han abordado los estudios revisados acerca del embarazo en los últimos años? ¿En qué tipo de poblaciones son realizados dichos estudios?
La exploración de bibliografía e investigaciones en torno al tema del embarazo se realizó en bases de datos como Scielo, Ebsco, Google Académico y Redalyc, Scopus y en documentos varios (libros, tesis de licenciatura, maestría y doctorado). La búsqueda de artículos se hizo usando las siguientes palabras: “embarazo”, “embarazo y subjetividad” “embarazo y experiencias” y “significados del embarazo”. A partir de esta búsqueda se seleccionaron 123 manuscritos para su revisión y análisis. 53 Investigaciones de esas 123 fueron desechadas por las siguientes razones: 1) porque aparecían en la búsqueda pero no eran de acceso libre o no estaba disponible su versión electrónica (solo en versión “cita”); 2) ofrecían información médica del proceso de embarazo; 3) se referían a leyes reguladoras del embarazo en diversos países; 4) no contenían en su título y palabras clave el descriptor “embarazo”. En el caso particular del descriptor “embarazo y subjetividad” se encontró de manera frecuente que los textos remitían a “aborto”, esos estudios tampoco fueron revisados ni contabilizados en nustra pesquisa, debido que estaban enfocados en la “interrupción del embarazo” más que en la descripción del proceso mismo.
Finalmente, se analizaron setenta textos. Estos trabajos habían sido realizados desde disciplinas como sociología, psicología, enfermería, antropología social, historia, medicina y cine. En el presente análisis solamente se excluyeron los estudios biomédicos. Conviene señalar que se identificó que los estudios elaborados desde las ciencias sociales y humanidades ponían en relación el embarazo con otros temas tales como marginación, juventudes, bienestar, ruralidad, la calidad de vida, apegos, vulnerabilidad social, riesgos, depresión, entre otros.
Para escribir este trabajo, los setenta artículos fueron organizados en siete ejes temáticos: 1) Tipos de acceso y calidad de atención del embarazo; 2) Experiencia del embarazo; 3) Impacto de las transformaciones corporales propias del embarazo en la subjetividad de la gestante; 4) Participación de la familia y la pareja en el embarazo; 5) Embarazo, subjetividad e identidad. 1) Creencias acerca del embarazo; 6) Factores socioculturales o sociodemográficos que impactan en el embarazo.
El trabajo está estructurado de la siguiente manera: en la primera sección, se habla de las poblaciones en las que se han realizado los estudios del embarazo; en la segunda, se exponen las categorías en que se enmarcan los estudios presentados en la primera sección. En la tercera sección se analizan los países en los que fueron realizados los estudios analizados, mientras que, en la cuarta, se presenta el análisis de las poblaciones y temáticas que se han elaborado cada año en torno al tema. Finalmente, a la luz de lo presentado en las dos primeras secciones se intenta señalar las tareas pendientes en el campo de la investigación encontradas en las fuentes consultadas.

Poblaciones analizadas en los estudios sobre el embarazo

El embarazo ha sido estudiado mayormente en poblaciones adolescentes (figura 1), según lo muestran 35 textos de los revisados, que están dedicados al estudio y entendimiento de esta temática; es decir, la mitad de las investigaciones encontradas versan sobre embarazo adolescente. De estos trabajos, 17 lo estudian en poblaciones sin rasgos específicos, mientras que nueve abordan el embarazo en situaciones que son consideradas, dentro de los mismos estudios, como de vulnerabilidad, categoría que congrega estudios del embarazo en situaciones tales como depresión, pobreza, alcoholismo o violencia doméstica. Hay nueve estudios más que se dedican única y exclusivamente al estudio del embarazo en poblaciones indígenas. 

Figura 1.
Poblaciones en las que se han realizado estudios de embarazo Fuente: Elaboración propia a partir de los artículos revisados.

Una posible explicación acerca de la gran cantidad de estudios sobre el embarazo con población adolescente es que estos responden a la tendencia contemporánea de entender el embarazo adolescente como un problema social que puede acrecentar el estado de vulnerabilidad y pobreza de las mujeres, así como limitar el proyecto de vida, escolar y laboral de las adolescentes (Stern, 2012). El interés por esta población también tiene que ver con el conocimiento de las dificultades que en esa edad suelen enfrentarse para tener un embarazo y parto saludables, así como una crianza responsable y sostenible en términos económicos.
Por lo anterior, tanto los organismos internacionales como nacionales -por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2015)- consideran el embarazo adolescente como un grave problema de salud pública. En México, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) (2015) señala lo siguiente: 

Las tasas de fecundidad por edad estimadas con información de la ENADID 2014, muestran que en el trienio 2011 a 2013 las mujeres de 20 a 24 años de edad son las que tienen la fecundidad más alta con 126 nacimientos por cada mil mujeres, seguidas de las mujeres de 25 a 29 años con 113.1. Entre las adolescentes de 15 a 19 años, el número de nacimientos por cada mil mujeres es de 77. El embarazo a esta edad no solo representa un problema de salud para la madre y su producto, sino además tiene una repercusión económica para la madre, ya que implica menores oportunidades educativas o el abandono total de sus estudios, aspectos que contribuyen a generar un contexto de exclusión y de desigualdad de género (Inegi 2015: 5-6).

Tal como se puede ver, el mismo Inegi (2015) refiere que hay más embarazos entre los 20 y 29 años, periodo clave en cuanto a lo que a vida productiva se refiere. Pese a que los investigadores han aceptado y reproducido en sus trabajos la preocupación por el “problema del embarazo adolescente”, Stern (2012) sugiere que es necesario estudiar el tema en situación, ya que solamente de esta manera se comprenderán y dimensionarán los significados y las implicaciones que tiene éste en la vida de las mujeres. Incluso, dicho autor propone que, para algunas comunidades o sectores, el embarazo y la unión son la vía tradicional, y quizá hasta las únicas vías, para reafirmar la identidad de género, para independizarse o formar una familia. Al respecto el autor señala:

Para algunos grupos, lo que denominamos embarazo adolescente puede formar parte de los procesos y mecanismos de sobrevivencia y reproducción, mientras que para otros puede significar un mero “accidente” sin grandes consecuencias. Para otros más (la clase media baja), quizá sí signifique lo que el estereotipo (que, en gran medida nos ha llegado del extranjero) supone: un mecanismo que puede llegar a obstaculizar la movilidad social y, por tanto, a perpetuar su situación de clase (Stern, 2012: 31)

En segundo término, se observa que los embarazos que tienen lugar en mujeres en edad superior a los 20 años dentro de matrimonios o en parejas de larga duración, han sido objeto de poca investigación debido a que se ven como procesos “naturales”, “normales” y “aproblemáticos” de la vida de las mujeres. De hecho, parecería ser lo esperado para todas las mujeres en esa edad.

Trazando coordenadas temáticas para los estudios del embarazo

Los hallazgos pueden ser clasificados en siete grandes temáticas, tal como se muestra en la figura 2. A continuación, se describen con mayor detalle los temas agrupados en éstas.

Figura 2.
Temáticas emergentes en los temas de embarazo entre 1997 y 2018

Fuente: Elaboración propia a partir de los artículos revisados

Tipo de acceso y calidad de atención del embarazo

La temática del tipo de atención (medicalizada/humanizada) del embarazo habla de los impactos favorables que tiene en la salud, en las emociones y en la experiencia del embarazo y el parto recibir comprensión, aceptación y calidez (Cáceres, 2012; Lopes, 2013; Prías-Venagas y Miranda-Mellado, 2009). También se evalúa el trabajo intercultural de hospitales públicos en cuanto a la atención y trato que reciben las embarazadas miembros de comunidades indígenas durante los controles médicos y el parto (Berrio, 2013; Lizana, 2016; Pulido, 2017); se hacen fuertes críticas al sistema de atención sanitario y biomédico, ya que se le acusa de que objetualiza u otorga poco protagonismo y participación a las mujeres embarazadas en el  proceso de parto (Almuneda, 2011; Arjona, 2006; Lopes, 2013; Rangel, 2016). Otro grupo de investigaciones analizan la asistencia a grupos psico-profilácticos, parteras o programas de parto humanizado (Arjona, 2006; Felitti y Abdalá, 2018, Lázare, 2016; Lazaro, 2017; Osorno, 2013; Romero, 2009; Villaseñor et al, 2014). También se evalúa la capacitación y el conocimiento que tiene el personal médico para la atención de violencia de género en mujeres embarazadas (Martínez, 2011). Finalmente, algunos estudios discuten la violencia obstétrica (Castellanos, 2015; Camacaro et al., 2015; Da Silva-Carvalho et al., 2017; Gutiérrez, 2017; Sesia, 2017; Urrea, 2012).
Entre los trabajos de esta temática está el realizado en España por Martínez (2011), el cual analiza si el personal de control de embarazo está capacitado para identificar la presencia de violencia de género en mujeres embarazadas, así como si cuenta con los recursos (institucionales, emocionales, de formación) para abordar el problema. El estudio fue de tipo cuantitativo apoyado en la aplicación de un cuestionario a 87 médicos, matronas, ginecólogos y enfermeras. Entre los resultados se puede mencionar que para la mayoría del personal a cargo de la atención (93,10%) es prácticamente inexistente el problema de violencia de género en mujeres embarazadas. Conforme el autor, el personal no está capacitado (no tiene recursos ni conocimientos para atender este tipo de casos) y se limita a seguir procedimientos de rutina que muchas veces no están fundamentados o verificados en evidencias científicas actualizadas y confiables, sino que parten de consensos profesionales.
En Latinoamérica, también hay trabajos en esta línea temática; Por ejemplo, Urbina y Pacheco (2006), en Perú, hicieron un estudio en el cual se describen las características clínicas y las complicaciones materno-perinatales del embarazo en las adolescentes en un centro hospitalario de Lima. Es un trabajo descriptivo que consistió en la revisión de registros de hospitalización, historias clínicas y registros del sistema de vigilancia materno-perinatal desde el año 2000 hasta el 2004. Los resultados de este estudio mostraron que las complicaciones más frecuentes en los partos adolescentes fueron la rotura prematura de membranas y la amenaza de parto prematuro.
En Colombia, Osorno (2013) buscó identificar las causas y motivaciones por las que las mujeres gestantes y sus familias asisten a centros psicoprofilácticos y a un proyecto llamado “Modelo de Atención Materno Infantil”. En el estudio participaron quince embarazadas. Las participantes dijeron adscribirse al proyecto porque ahí recibían información y educación respecto a su embarazo, parto y puerperio, así como ejercicios de relajación, respiración y estimulación intrauterina.

Experiencia del embarazo

En relación con los trabajos que indagan la experiencia del embarazo se pueden mencionar los estudios en Colombia de Prías-Vanegas y Miranda-Mellado (2009), y en México, los estudios de Marrón (2014) y Mejía-Mendoza et al. (2015). Por ejemplo, Mejía-Mendoza et al. (2015) concluyen que la experiencia de embarazo de las participantes de su estudio es positiva, ya que el dar vida a un nuevo ser les despertó satisfacción, asombro maravillado y les implicó un proceso de maduración y crecimiento. En cambio, Marrón (2014) se encontró con experiencias de embarazo mayormente cargadas de emociones negativas, soledad y hasta violencias de pareja que permeaban en cómo sus participantes viven e interpretan el embarazo.
En referencia al análisis del significado producido por las gestantes acerca de su embarazo están los estudios en Bogotá, Colombia de Barreto-Hauzeur et al. (2013) y de Cáceres (2012). En Brasil se encontró el trabajo de Baroni et al. (2013), el trabajo de Coll (2001) en Costa Rica, y en Argentina los estudios de Climent (2009ª; 2009b). En México están los estudios de Stern (2012), Stern y García (2012) y Llanes (2012; 2014). Algunos de los estudios hablan de que el embarazo se significa como un evento asociado con la adquisición de responsabilidades y como una manera de alcanzar la madurez (Barreto-Hauzeur et al, 2013). En otros trabajos (Stern, 2012) se menciona que para algunas mujeres es una alternativa o manera de reafirmar una identidad de género, de ganar independencia o de formar una vida.
En cuanto a la presencia de emociones contradictorias o ambivalentes en las mujeres embarazadas, se revisaron los trabajos de Barreto-Hauzer et al., 2013; Chacón et al., 2015; Imaz, 2010; y Prías-Vanegas y Miranda, 2009. Las emociones y sentimientos identificados por los autores son ansiedad, inseguridad, estrés (Berenzón et al. 2013; Birtwell et al. 2015; Escobar et al. 2009; Prías-Vanegas y Miranda 2009), preocupación y desubicación (Cáceres 2012), incertidumbres y soledad (Marrón, 2014; Imaz, 2010), tristeza profunda que en muchos de los textos se nombra depresión) (Berenzón et al., 2013; Marrón, 2014; Martínez y Waysel, 2009) y miedo al parto (Baroni et al., 2013; Imaz, 2010).
En algunos casos se han identificado emociones ambivalentes (Gil, 2016) o estados cambiantes en los cuales aparecen primero crisis asociadas con culpa, incertidumbre y tristeza, y luego, reacomodos que permiten experimentar alegría y satisfacción (Chacon et al., 2015; Herrera, 2014). Algunas condiciones que se consignan como factores que permiten vivir el embarazo con mayor bienestar y satisfacción son el haberlo deseado o planificado, y el tener la compañía de la pareja (Molinero et al. 2007). También se identifican sentimientos positivos relacionados con la práctica médica del ultrasonido, el cual ha permitido a las mujeres gestantes imaginar y establecer una nueva relación con el feto (Baroni et al., 2013; Rangel, 2016) al tornarlo visible.
Gil (2016), en España encontró que las mujeres gestantes que participaron en un estudio que realizó, manifiestan sentimientos ambivalentes. Por un lado, señaló que viven miedos, percepciones y sorpresas ligados a los cambios psíquicos, a la falta de libertad y a las renuncias profesionales; por otro lado, reporta que expresan haber presentado sentimientos positivos, alegrías y emociones favorables, los cuales el investigador asocia con el dato de que la madre les reconoció ciertos privilegios sociales mimó a sus hijas embarazadas.
En Brasil, Baroni et al. (2013) compararon las experiencias de embarazo de mujeres primíparas y multíparas. Para ello fueron entrevistadas tres mujeres multíparas y tres primíparas. Los autores sostienen que para ambos grupos el tercer trimestre es en el que reportan más ansiedad y ambivalencia, lo cual se atribuye a varias razones: el deseo de que nazca el infante, el miedo al parto, el deseo de conocer a sus hijos, los requerimientos que implicará la maternidad. Sin embargo, el grupo de mujeres primíparas experimentan mayor miedo asociado con el parto.

Impacto de las transformaciones corporales propias del embarazo en la subjetividad de la gestante

Las pesquisas que reflexionan acerca del cuerpo y su relación con el embarazo son descriptivas y pueden ser organizados en dos grandes grupos.
En el primero se estudia y reflexiona en torno al malestar, la inseguridad física y la disconformidad que generan ciertos cambios en el cuerpo, tales como el aumento de peso, la aparición de paño en el rostro, las estrías,  es decir, la tensión generada por la alteración en la imagen corporal y, de cierta manera, entre ciertas ideas de belleza y el cuerpo embarazado (Herrera et al., 2001; Nash, 2014; Almudena, 2011; Estupiñán-Aponte y Rodríguez-Barreto, 2009; Mejía-Mendoza et al., 2015; Molinero et al., 2007; Prías-Vanegas, et al., 2009). En este grupo de estudios se aborda la relación entre estos cambios con un malestar significativo y alto monto de estrés en las mujeres embarazadas. Igualmente se concluye que pueden acarrear actitudes desfavorables hacia el embarazo.
En el segundo grupo se remarca y muestra cómo la presencia de malestares tales como vómitos, náuseas, hinchazón en los pies y aumento de peso tienen impactos negativos en la experiencia de embarazo y se acompañan de cansancio, fatiga, sueño excesivo y problemas de presión arterial (Baroni et al., 2013; Barreto-Hauzer et al., 2013; Birtwell et al., 2015; Nash, 2014). Por su parte, el trabajo de Montes-Muñoz et al. (2009) recoge y presenta las metáforas que las mujeres gestantes usan para referirse a sus representaciones y experiencias corporales durante el proceso de gravidez.
Un ejemplo de estos estudios es el realizado por Nash (2014) en Australia, quien desde una perspectiva sociológica y mediante un estudio cualitativo intertextual (incluyo entrevistas y la técnica de recolección de photovoice), destaca lo siguiente: 1) las embarazadas presentan ansiedad por el aspecto físico, y la dicotomía entre esbeltez y belleza normalizada durante el embarazo; 2) Las imágenes de las embarazadas muestran cansancio, fatiga y brechas entre las imágenes del embarazo público y el cotidiano; 3) Algunas de las participantes ven el embarazo como un tiempo intermedio, donde no se sienten como madres ni como lo que eran antes.

Participación de la familia y la pareja en el embarazo

En esta temática no hay consensos, más bien contradicciones entre los autores en cuanto al papel que desempeñan en el embarazo actores como la familia o la pareja. Así, algunos investigadores (Arias, et al., 2013; Birtwell et al., 2015; Molinero et al., 2007; Salazar-Arango et al., 2008) sugieren que las mujeres con pareja experimentan mejor su embarazo que las que no tienen pareja. Otros estudios (Escobar et al., 2009; Marrón 2014; Sgobero et al. 2015) señalan que algunas mujeres se embarazan por presiones de la pareja, o bien que experimentan violencia o agresión durante el embarazo, lo cual influye en que la experiencia sea negativa, así como en la presencia de trastornos depresivos.
En cuanto al papel que desempeña la familia, diversos estudios (Bustamante 2001; Chacón et al., 2015; Climent, 2009ª; Mejía-Mendoza et al., 2015; Pría-Vanegas y Miranda-Mellado 2009) señalan que una buena relación con la familia tiene impactos positivos para la forma en que se vive el embarazo por parte de las mujeres, ya que suele operar como red de apoyo y acompañamiento. Para otros autores (Arias et al., 2013; Martínez y Waysel, 2009), la presencia de disfunciones familiares o violencia por parte de la familia o dentro de ésta genera efectos negativos en las embarazadas. En otro grupo de estudios, se habla de los significados que tiene el embarazo para la familia de la embarazada (Barreto-Hauzeu et al., 2013¨Salazar et al., 2007). Cabe señalar que se identificó que en este grupo de estudios se superponen dos ejes: el embarazo adolescente y el de la relación familiar. 
En España, Molinero et al. (2007) realizaron un estudio titulado “Actitud y adaptación maternal en el embarazo”. En este trabajo, de tipo cuantitativo y de orientación psicológica, los autores hallaron mejor actitud y mayor bienestar en las mujeres cuando el embarazo fue deseado, planificado y se vivió como un evento de pareja. Por otra parte, en Manizales, Colombia, Arias et al. (2013), por medio de un estudio cuantitativo, buscaron conocer las características de las familias de mujeres adolescentes embarazadas. En los resultados destacan dos cosas: primero, que un gran porcentaje (72%) de las participantes vivía en familias en las que había violencia y disfunción familiar. Segundo, que las participantes en el estudio tenían conductas de riesgo durante el embarazo tales como consumo de alcohol (23%).
En Argentina, se hizo un estudio de tipo mixto de Genolet et al. (2004), en el cual se elabora un perfil sociodemográfico de 36 madres adolescentes, la mitad de ellas con menos de 17 años. Un eje común en las participantes en este estudio es que había antecedentes familiares de embarazos juveniles, ya sea por parte de sus madres o hermanas. Las autoras sugieren que hay una asociación entre el embarazo temprano en una generación y la edad de embarazo en la siguiente generación. Otro hallazgo es que las adolescentes, algunas de las veces, provenían de hogares que parecerían expulsores, ya que se caracterizaban por mostrar violencia y conflictos familiares frecuentes. Las autoras sugieren que, con el embarazo, las adolescentes podrían estar buscando relaciones de pertenencia y afecto (Genolet et al., 2004).
También en Argentina, Climent (2009b) intentó relacionar los estilos parentales educativos, la calidad de las relaciones familiares y el significado del embarazo en la adolescencia, en el marco de la socialización de género. El estudio fue cualitativo, se realizó con 40 mujeres adolescentes embarazadas y sus madres. Entre los estilos de crianza usados por estas madres con sus hijas se encontraron el democrático, el permisivo, el autoritario y el negligente-autoritario. Sin embargo, el estilo más frecuente fue el democrático. Las madres que educaron a sus hijas con un estilo democrático les hablaron a sus hijas de los métodos anticonceptivos más no les sugirieron usarlo. Las hijas, aún cuando conocían los métodos anticonceptivos, no los usaron. Una vez que se enteraron de que estaban embarazadas, acordaron con sus madres volver a la escuela después de parir. 

Embarazo, subjetividad e identidad

Los estudios que buscan explicar las implicaciones del embarazo en la identidad y/o subjetividad de las mujeres se han realizado mayormente también con población adolescente. En estos estudios se argumenta que la adolescencia es un estadio de la vida que implica que la formación de la identidad está aún en proceso de constitución. En su mayoría, estos estudios aseguran que hay reacomodos, cambios y nuevas configuraciones identitarias a partir del embarazo (Agurto, 2012; Birtwell et al., 2015; Estupiñan-Aponte y Rodríguez-Barreto, 2009; Salazar et al., 1997; Herrera et al., 2001, Herrera, 2014). Otro grupo de trabajos hablan de la reorganización del proyecto de vida a partir del embarazo (Agurto, 2012; Blazquez-Morales et al., 2010) o analizan las reconfiguraciones y adaptaciones que realizan las mujeres en sus hábitos y rutinas a partir del embarazo (Molinero et al., 2007; Rodríguez et al., 2010; Salazar- Arango et al., 2008).
Por su parte, Bustamente (2001) propone que, más que una construcción de identidad, en el embarazo adolescente confluye un entretejido de narrativas sociales, del sí mismo y de la historia personal de carencias (afectivas, estructurales, sociales) que participan en la resignificación de la identidad subjetiva. La propuesta de Bustamante (2001) se fundamenta en su trabajo de tesis de maestría realizado en Lima, Perú. Esta investigación, de corte cualitativo, tuvo como objetivo explorar la relación entre embarazo adolescente e identidad. 
Otro ejemplo de este grupo de estudios es el realizado por Kano (1999), quien buscó comprender el proceso de enfrentar un embarazo en la adolescencia. Es interesante que Kano use la palabra enfrentar, ya que eso denota un posicionamiento ante el tema, puesto que desde el nombramiento se le ve como algo problemático, difícil y que supone un gran esfuerzo. El trabajo se hizo a partir de la Teoría Fundamentada y los hallazgos destacan que el embarazo adolescente es considerado como una conducta rechazable que implica desaprobación. Para Kano es indudable que el embarazo les acarrea, a las participantes, procesos de reacomodo de la identidad, redefinición del yo e inserción abrupta en la vida adulta. Algunas de las estrategias que usan las adolescentes para ser aceptadas y recuperar la confianza de la familia son: modificar sus actividades laborales o educativas, asumir un rol adulto, compartir más tiempo con la familia, aceptar consejos y realizar modificaciones en los hábitos de recreación.
En España, Salazar et al. (1997), desde el ángulo de la Psicología, trataron de conocer las actitudes hacia el embarazo, el parto y el puerperio de mujeres que tuvieron su primer embarazo hace más de veinte años. Entre sus hallazgos se destaca que para las participantes el embarazo fue un eje central y definitorio de su identidad femenina, lo cual se interpretó a raíz de la reiterada emergencia de frases como “la maternidad realiza a la mujer”. En el trabajo de Salazar et al. (1997), también se subrayan los cambios que ha tenido la atención del embarazo, ya que casi en su totalidad las participantes dicen haber tenido el parto en sus casas y con el acompañamiento de matronas, quienes les ofrecían recomendaciones para cuidarse durante el embarazo y para la crianza y cuidado de los infantes.  
En México, Herrera et al. (2001) buscaron identificar las autopercepciones, los planes y proyecciones a futuro y las reconfiguraciones en la identidad de mujeres adolescentes embarazadas. Entre los resultados se puede mencionar que se identifican dificultades para el logro de la identidad, hay falta de claridad en cuanto a los planes a futuro y se intensifican las ansiedades propias de la edad. 

Creencias acerca del embarazo

Otra temática en los estudios de embarazo revisados es la de los saberes, tradiciones culturales y los mitos asociados a los cuidados, alimentos y prohibiciones para las embarazadas. En este grupo de trabajos (Alarcón y Nahuecheo, 2008; Martínez y Hernández, 1998; Magallanes et al., 2005; Medina y Mayca, 2006) se muestra cómo dichos saberes y tradiciones cambian de lugar en lugar, lo cual da cuenta de que el embarazo no puede ser concebido ni como algo natural ni a partir de universalismos o generalizaciones, sino que está en estrecha relación con la cultura histórica específica. Estos estudios son realizados mayormente desde la disciplina antropológica. Ahora bien, las investigaciones realizadas en torno a los saberes, tradiciones y mitos tienen en común que toman como población de estudio a comunidades indígenas. Pareciera, entonces, que se supone que en los contextos urbanizados y con poblaciones no indígenas no hay saberes, tradiciones y mitos que están a la base de la manera en que se entiende y se vive el embarazo.
El trabajo de Medina y Mayca (2006), por ejemplo, indaga las creencias y los significados del embarazo en las comunidades indígenas de Awajun y Wampis situadas en la Amazonía Peruana, desde una mirada antropológica. Los hallazgos del estudio muestran que en la cultura Awajun prevalece la creencia de que las gestantes son capaces de deducir el sexo de su bebé a través del tipo de canto que tienen los pájaros carpinteros: si las mujeres escuchan el canto del pájaro fuerte se piensa que será varón y si el canto se escucha débil se asume que será mujer. Una creencia compartida en ambos contextos es que el infante podría morir si la gestante tiene antojos y estos no son satisfechos. Además, se asume que las gestantes no deben ingresar al río cuando el esposo está pescando, ya que eso genera que no se atrapen peces. También es común pensar que la actividad sexual coital en el último trimestre del embarazo genera partos anticipados.
Por su parte, Alarcón y Nahuelcheo (2008), estudiaron las creencias acerca del embarazo en grupos indígenas mapuches chilenos. Entre los hallazgos, los autores destacan que la alimentación de la gestante es controlada en estos grupos porque existe la creencia de que hay alimentos que podrían generar problemas en la salud del nonato, tales como cara roja o manchas rojas al nacer. Dado que en esta cultura el embarazo es pensado como “un tiempo caliente”, se recomienda evitar alimentos grasosos, condimentos, sal, ají o pescados. Entre los alimentos prohibidos están los considerados fríos, por ejemplo, los helados porque pueden ocasionar un contraste con el estado caliente de la mujer y generarle malestares.
En la comunidad de Tzisco, Chiapas (México), Magallanes et al. (2005), realizaron una investigación para conocer y comprender las prácticas alimentarias y las creencias de las mujeres vinculadas con el embarazo. Entre los resultados se destaca que el trabajo de las parteras es especialmente relevante en esta comunidad, ya que son quienes enseñan a las gestantes los hábitos y alimentos que hay que consumir o evitar durante el embarazo. Los alimentos que deben consumir las gestantes son los calientes y deben evitar algunas partes del pollo, como el cuello o la molleja, puesto que podrían generar que el bebé nazca sin cuello o que no pueda sostener la cabeza. También prevalecen las creencias en torno a lo riesgoso que es para las embarazadas exponerse y/o ver eclipses o rayos; ambas cosas se creen generadoras de paladar hendido o labio leporino. En cambio, el consumo de alcohol durante el embarazo no está proscrito.

Factores socioculturales o sociodemográficos que participan en la experiencia del embarazo

Otra vía en el abordaje de los estudios encontrados sobre el embarazo es la concerniente al papel que juegan las condiciones socio-estructurales y socioculturales en el distinto significado que tienen las experiencias del embarazo. Diversos estudios (Arias et al., 2013; Baroni et al., 2013; Birtwell et al., 2015; Cáceres, 2012; Chacón et al., 2015; Martínez y Waysel, 2009; Mejía-Mendoza, 2015; Molinero et al., 2007; Prías-Vanegas y Miranda-Mellao, 2009) muestran que factores como el deseo, la planificación, el estado civil, una economía precaria, el empleo, las presiones sociales y exigencias familiares o de la pareja tienen un peso importante en la manera en que se vivencia el embarazo. Algunos más, hablan de lo importante que es tener una red social activa y sólida (Pasarín, 2009). Otros buscan comprender, desde la Antropología, las razones por las que ocurren los embarazos en la adolescencia (Vera et al., 2002). Por su parte, Guzmán et al. (2001) analizan la disminución (o no) que ha tenido en los últimos años el embarazo adolescente en los países de Centro y Sudamérica. En este apartado es posible identificar que muchos de estos estudios están focalizados en la comprensión del embarazo adolescente o en el análisis de los aspectos familiares.
A partir de su investigación titulada “Consecuencias del embarazo adolescente en el estado civil de la madre joven: estudio piloto en Bogotá, Colombia” Salazar-Arango et al. (2008) sugieren que el embarazo imprevisto en estratos sociales altos conduce a la unión civil, religiosa o la convivencia libre, mientras que, en estratos sociales bajos, conduce a lo que los autores denominan, el madresolterismo2.
Con base en una investigación acerca del embarazo adolescente realizada en Colombia, Oviedo y García (2011) proponen que el problema social que está en la base del fenómeno son las condiciones estructurales y las constantes culturales que condicionan la construcción tradicional de la feminidad que aún priman en algunos contextos y que llevan a que el embarazo se asuma como un destino ineludible y una condición de realización de las mujeres. Con un estudio de corte cualitativo, las autoras encuentran que la figura de la madre se concibe por las adolescentes embarazadas como una figura importante, irremplazable, como la única forma de ser sujeto con valía, por lo que forma parte del ideal de la adultez que les permite a las adolescentes alejarse de la desdeñable categoría de la adolescencia y adquirir la marca de madurez. Pareciera que este estudio da cuenta de la persistencia de una tensión entre ideales tradicionales de feminidad y los procesos de individualización. Además, muestra lo poderosa que es la figura de la madre en la configuración de la identidad femenina.
En Argentina, se llevó a cabo el trabajo de Climent (2009a) titulado “Representaciones sociales acera del embarazo y aborto en la adolescencia desde la perspectiva de las adolescentes embarazadas” (2009a), con 36 adolescentes. La autora sugiere que el embarazo adolescente podría estar ligado con la continuidad de ideales amorosos, con la dificultad de negociar y/o solicitar a la pareja el uso de anticonceptivos y con conductas de riesgo como consumo de drogas y alcohol.

Contextos de los estudios acerca  de embarazo

Tal como se puede apreciar en la figura 3, la mayor cantidad de los artículos encontrados sobre el tema del embarazo fueron realizados en México (31%). El segundo país con más estudios sobre el tema fue Colombia (20%). En ambos países la mayoría de los estudios tenía como foco de interés  el embarazo adolescente, lo cual podría explicarse a partir del dato que ofrece  el Observatorio del Bienestar de la Niñez (2013), que sitúa a México como  el país latinoaméricano con el mayor  índice de embarazos adolescentes y a Colombia como el tercer país en la frecuencia de este fenómeno.
Además, Colombia (al igual que Argentina, Venezuela y Perú) son países que en las últimas décadas han presentando un aumento sostenido del número de embarazos adolescentes. Por ejemplo, en 1990, el embarazo adolescente se había presentado en 12.8% de la población colombiana de entre 15 y 19 años; para el 2000  había subido al  19.1% y, para el 2005,  al 20.5%, es decir, en un lapso de 15 años casi se duplicó la cantidad de embarazos adolescentes en Colombia (Encuesta Nacional de Demografía y Salud 1990-2010 citado en Observatorio del Bienestar de la Niñez 2013).

Relación de estudios acerca de embarazo por años de publicación

En la figura 4 se puede apreciar que, de los artículos revisados, el año en el que se publicó el mayor número fue el 2009. También en 2012, 2013 y 2015 se muestra una gran concentración de estudios. No se logró establecer las razones que expliquen esta concentración en estos años.
En la última década, los estudios en torno al embarazo adolescente se han incrementado, puesto que entre 2007 y 2018 se realizaron 21 de los 26 estudios con población adolescente (tal como se muestra en la figura 5). También se observó un incremento de los estudios sobre el embarazo en población sin especificar, sobre todo, entre el 2013 y el 2016.

Figura 3.
Artículos por país Fuente: Elaboración propia a partir de los artículos revisados

Figura 4.
Número de artículos acerca del embarazo publicados por año

Fuente: Elaboración propia a partir de los artículos revisados

Figura 5.
Publicaciones por año y por población

Fuente: Elaboración propia a partir de los artículos revisados

Figura 6.
Temas de estudio por año

Fuente: Elaboración propia a partir de los artículos revisados

En la figura 6 se muestra que, en los últimos años (después del 2012), ha habido un incremento notable en los estudios acerca de violencia y embarazo. Estos estudios están principalmente focalizados en el estudio y comprensión de la violencia obstétrica, aunque, también hay cierto interés por la violencia doméstica que viven las embarazadas y en analizar cómo estos factores podrían repercutir en el bienestar y la salud del nonato. Asimismo, es notable un aumento en los estudios de atención humanizada (7 de los 11 estudios se realizaron entre 2012 y 2018) y en los estudios centrados en la comprensión de la experiencia (11 de los 18 estudios se realizaron entre 2012 y 2018).
Es interesante que los primeros estudios acerca de violencia obstétrica y atención humanizada se encontraron hasta el 2006. Entre 1997 y el 2005 se estudiaban los factores que están vinculados con el embarazo adolescente o bien los impactos que tiene éste en la configuración de la identidad de las adolescentes. El creciente interés por los estudios de salud reproductiva y por la salud materna, podría estar ligado a que, en el 2000, en Nueva York, se celebró la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidades, en la cual se establecieron los Objetivos del Milenio. Específicamente el objetivo 5 se refiere a “la salud materna”, en el cual se especifican lo siguientes propósitos: la intención de reducir en tres cuartas partes la mortalidad materna; lograr el acceso a la salud materna; ampliar la educación sexual; aumentar la información acerca de la anticoncepción, para prevenir abortos; ofrecer atención sanitaria de calidad y especializada para parir (Organización de las Naciones Unidas -ONU-, 2015). Dado que los países miembros se comprometieron al cumplimiento, seguimiento y evaluación de dicho objetivo, es posible que esto  pudiera haber conllevado a un despliegue de recursos para lograrlo y al financiamiento de proyectos de investigación para evaluar el cumplimiento del objetivo.

Conclusiones

La mayor parte de los estudios empíricos revisados, se centraron en el problema social del embarazo adolescente. Esto ocurrió aun cuando la búsqueda de información de las bases de datos de Scielo, Ebsco, Google Académico y Redalyc fue realizada con tres pares de palabras: 1) embarazo y subjetividad; 2) embarazo y experiencias; y, 3) significados del embarazo, lo cual da cuenta de que el embarazo en poblaciones adultas jóvenes mayores de 20 años ha sido objeto de menor interés investigativo que los estudios en adolescentes. Esto podría estar relacionado con que se presupone que el embarazo que tiene lugar después de los 20 años es un evento socialmente esperado, “natural” y que implica menos riesgo para el proyecto de vida y la salud de las mujeres. Estos abordajes están centrados en la salud física, mental o en la preocupación de las agendas prioritarias de instancias gubernamentales u organizaciones como la OMS, y, por tanto, obvian que el embarazo es un proceso que implica, entre otras cuestiones, cambios en la subjetividad de las mujeres en todos los momentos de su vida. Entre los estudios revisados solamente Oviedo y García (2011) y Stern (2012) discuten la mirada que ha primado sobre el embarazo juvenil, desde la cual se supone que éste es un fenómeno similar y generalizable en todos los sectores sociales y que genera problemas como deserción escolar, escasas posibilidades de desarrollo económico, desempleo y obstáculos para la movilidad social de las adolescentes.
En otros estudios (Arias et al., 2013; Birtwell et al., 2015; Marrón, 2014, entre otros) prevalece el interés por estudiar las experiencias de embarazo en condiciones que se han denominado de “vulnerabilidad”, es decir, centrados en el estudio de poblaciones de clases bajas, en medios de fuerte presencia de alcoholismo y drogadicción, de violencia doméstica o de estados depresivos, lo cual podría acrecentar la idea que hay embarazos “ideales” o condiciones “idóneas” para el mismo.
Ligado a esta lógica de vulnerabilidad, se destacan los estudios con perspectiva de salud (física o psicológica) y los estudios demográficos. (Birtwell et al., 2015; Molinero et al., 2007; Salazar et al, 2007; Arias et al., 2013; Marron, 2014; Stern, 2012), lo cual muestra la relevancia de producir conocimiento a partir de estudios sobre el embarazo desde acercamientos históricos y antropológicos.
También, han sido comunes los resultados de investigación que han encontrado que, para las mujeres embarazadas, el embarazo se liga con madurez o adultez (Barreto-Hauzer et al., 2013; Birtwell et al., 2015; Oviedo y García, 2011) lo que abre nuevas posibilidades investigativas como podrían ser explorar las creencias, significados, representaciones y mitos acerca del embarazo y de la figura de la madre en la época contemporánea en las urbes, puesto que, como vimos a lo largo de esta revisión, los estudios en los que se han explorado creencias se han focalizado en comunidades indígenas o rurales, lo cual tiene que ver con una forma particular de entender el trabajo antropológico.
Ahora bien, una tarea ausente en la mayor parte de las investigaciones revisadas, es analizar el proceso del embarazo como un fenómeno que permite comprender la operatividad del orden de género en las mujeres. Si bien el trabajo de Salazar et al. (1997) señala que, para las mujeres de su estudio, el embarazo sí fue un eje definitorio para la construcción de la identidad femenina de las participantes, habría que señalar que estas eran mujeres que estuvieron embarazadas hace 20 años y que, actualmente, los significados y sentidos que las mujeres construyen en torno al embarazo deben haber cambiado.
A partir de lo anterior podemos concluir que hace falta producir más conocimiento situado que entienda al embarazo como un objeto de estudio de las ciencias sociales, y sobre todo, más conocimiento que permita profundizar en la relación entre el orden de género y la construcción de sentido de la experiencia del embarazo, para avanzar en la comprensión de los mecanismos a través de los cuales dicha experiencia puede pasar de ser una acción reactiva a los ideales de género, a ser una acción con sentido que posibilite la transformación de las formas tradicionales de entender, explicar, atender y vivir el embarazo.

Notas

1|   Se han dejado de lado los trabajos vinculados con la biología del embarazo y los realizados en el contexto de las ciencias médicas, en tanto que nuestro interés se centra en los que lo plantean como fenómeno sociocultural.
2|   El madresolterismo para Salazar-Arango et al (2008) se refiere a la elección que hacen algunas madres de encargarse de la crianza, los gastos, cuidados del hijo sin la convivencia, ayuda ni comunicación con el padre de este.

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