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ARTÍCULO ORIGINAL

El cuento infantil y los valores: “Pulgarcita” de C. Andersen

(The children’s story and the values: “Pulgarcita” drom C. Andersen)

Rosario Sosa *

*  CIUNSa - Av. Bolivia 5150 - CP 4400 - Salta - Argentina. Correo Electrónico: rosar@unsa.edu.ar

Los primeros libros son criaturas mortales y venenosas: pueden darle larga vida a un lector o matarlo por completo. No hay quienes sepan qué es la literatura ni ser en el mundo que no recuerde un libro de su infancia. [...] Como todo, los libros son amados y odiados pero mucho depende de aquel primer contacto, de aquellos primeros libros (Claudia Piñeiro, en Paladino, 2011).

RESUMEN

            Este trabajo tiene como objetivo confrontar la imagen de la mujer del siglo XIX que muestra un cuento de Andersen, con la imagen que venden los medios de comunicación masiva en el siglo XXI: la mujer como objeto. Comparar ambas representaciones nos permitirá vislumbrar dos estereotipos de mujer portadoras de valores distintos. Desde el punto de vista teórico-metodológico, emplearemos el campo nocional de las representaciones sociales (Raiter 2010). Proponemos la lectura, reflexión y análisis de un cuento tradicional a adolescentes y niños con el fin de que piensen varias cuestiones: el concepto de mujer varía históricamente, los valores cambian de acuerdo al espacio y al tiempo, los cuentos tradicionales tienen mucho para decirnos con respecto a lo que somos y pensamos y, finalmente, que desde el punto de vista de la filosofía existencialista, los mass media han convertido a la mujer en un objeto, en una cosa que se consume, despersonalizándola. Creemos que a partir de una pieza literaria, podremos deleitarnos -docentes y alumnos- con la belleza de un cuento tradicional y, además, adquirir conocimiento de la herencia cultural que se transmite y perdura a través de los autores que utilizan como sustancia de su arte lo valioso de la sociedad humana. Explicitaremos brevemente los presupuestos teóricos relativos a los cuentos infantiles y rescataremos la propuesta existencialista de Buber y Jaspers, cuestiones pertinentes para el análisis del cuento “Pulgarcita”. Finalmente, argumentaremos a favor de la lectura de dicho texto para reflexionar sobre los valores que conlleva esta historia fantástica sobre la mujer y su relación con los otros, contraponiéndola a la imagen de la mujer actual.

Palabras Clave: Adolescencia; Cuento Tradicional; Filosofía; Existencialista; Valores.

ABSTRACT

            This work aims to confront the image of women in the nineteenth century that showed in an Andersen´s tale, with the image showed by mass media in the XXI century: women as an object. Comparing both representations will allow us to identify two stereotypes of women with different values. From a theoretical-methodological perspective, we will use the notional field of social representations (Raiter 2010). We propose reading, reflection and analysis of a traditional tales to teenagers and children in order they can think several issues: the concept of women varies historically, values change according to space and time, traditional tales have much to tell us about who we are and what we think and, finally, from the point of view of existentialist philosophy, mass media have turned women into an object, a thing that is consumed, depersonalizing her. We think that from a literary piece, we could delight – teachers and students - with the beauty of a traditional tale, and also acquire cultural heritage knowledge which is transmitted and lasts through authors who use as a substance of their art, the most precious of the human society. We will explain briefly the theoretical assumptions concerning children´s stories and we will recover Buber´s and Jaspers’ existentialist proposal, relevant issues for the analysis of “Pulgarcita” (Thumbelina). Finally, we argue in favor of reading this text to reflect on the values associated with this fantastic story about women and their relationships with others, contrasting it with the image of modern woman.

Key Words: Adolescence; Existentialist philosophy; Traditional; Tale; Values.

INTRODUCCIÓN

            Este trabajo tiene como objetivo confrontar la imagen de la mujer del siglo XIX que nos muestra un cuento de Andersen, con la imagen que venden los medios de comunicación masiva en el siglo XXI: la mujer como objeto. El hecho de comparar ambas representaciones nos permitirá vislumbrar dos estereotipos de mujer portadoras de valores distintos. Nos parece interesante proponer la lectura, reflexión y análisis de un cuento tradicional a jóvenes, con el fin de que piensen varias cuestiones: el concepto de mujer varía históricamente, los valores cambian de acuerdo con el espacio y al tiempo, los cuentos tradicionales tienen mucho para decirnos con respecto a lo que somos y pensamos y, finalmente, que desde el punto de vista de la filosofía existencialista, los mass media han convertido a la mujer en un objeto, en una cosa que se consume, despersonalizándola.
            Muchos adolescentes sienten que si no logran encarnar el ideal de belleza que muestran la televisión, las revistas, los cantantes de rock, las propagandas de Internet, los modelos, etc., la vida no merece ser vivida. Parece no sólo que no conocen que existen otros valores importantes para una sociedad, sino que desconocieran la situación de despersonalización, incomunicación y cosificación a la que se someten.
            Creemos que a partir de una pieza literaria, podremos deleitarnos, docentes y alumnos- con la belleza de un cuento tradicional y, además, adquirir conocimiento de la herencia cultural que se transmite y perdura a través de los autores que utilizan como sustancia de su arte lo valioso de la sociedad humana.
            En concreto, proponemos, primero, explicitar brevemente los presupuestos teóricos con respecto a la infancia, la literatura y los valores, en segundo término, rescatar algunos aspectos históricos, conceptuales y culturales de los que partimos con respecto a la mujer en los cuentos infantiles (1). En tercer lugar, presentar en clave existencialista, al modelo de mujer que muestran los medios de comunicación masiva y, en un cuarto apartado, comentar los valores que encontramos en el cuento “Pulgarcita”. Finalmente, argumentar a favor de los beneficios que resultarían de la lectura de dicho texto para reflexionar sobre los valores que conlleva esta historia fantástica sobre la mujer y su relación con los otros, contraponiéndola a la imagen de la mujer actual.

APROXIMACIONES TEÓRICAS CON RESPECTO A LA INFANCIA, LA LITERATURA Y LOS VALORES

            Los textos dedicados a la literatura infantil destacan el hecho de que está presente desde que existen los niños. Siempre se han contado y escrito relatos para los más jóvenes y, numerosos libros destinados al lector adulto, fueron adaptados y resumidos para un público juvenil. Las tradiciones educativas de Grecia y Roma se basaban en la lectura y recitación de poemas y obras de teatro. Las fábulas de Esopo han sido leídas a lo largo de milenios en las aulas y se encuentran presentes en las librerías familiares. Pensadores como Quintiliano, San Agustín, Locke, Rousseau, entre otros, han especulado sobre las distintas maneras con las que, gracias a la literatura, adquirimos conocimiento de nuestra lengua y de la vida.
            Lerer (2009) expresa la siguiente idea que compartimos: “La historia de la literatura infantil va unida inseparablemente a la historia de la infancia, pues la formación de cualquier niño pasa por los textos y los cuentos que estudia, escucha y repite. Aprender a leer lleva una vida entera y es una experiencia que imprime carácter” (Lerer, 2009).
            Por otra parte, desarrollar el tema de la literatura infantil toca otro tema que Philippe Ariès pone en el tapete con la pregunta “¿qué es la infancia?”. Más allá de la propia respuesta de Ariès y de la controversia que suscitó con respecto a si es o no una categoría que apareció en la modernidad (cit. por Lerer), compartimos la idea de Lerer. Este autor destaca lo siguiente: la “infancia” no es un invento de la Edad Moderna, sino una categoría variable que adquiere significado en relación con otros estadios del desarrollo y la vida personal y familiar. En palabras de Lerer:

Los griegos y los romanos, los bizantinos y los anglosajones, la cultura renacentista y la cultura revolucionaria, todos ellos tuvieron conceptos claramente definidos de lo que era el niño y, por consiguiente, contaron con cánones de literatura infantil. Los niños son, o acaban siendo, en palabras de un filósofo del siglo XX, Marx Wartofsky, “lo que otros los inducen a ser, y lo que ellos mismos acaban por asumir que son, en el curso de su comunicación social y su interacción con los demás” Lo mismo cabe decir a propósito de la literatura infantil: está formada por libros que han sido trasladados a la infancia, que fomentan la comunicación social y que, en la interacción que establecen con sus lectores, sus propietarios, sus vendedores y sus coleccionistas, educan y entretienen” (Lerer, 2009).

            La frase que cita Lerer de Wartofsky es muy apropiada porque apunta a un problema o cuestión que se debe sortear al aunar literatura infantil con valores. Muchos autores (como por ejemplo, Lipman (1992), el creador de Filosofía para Niños) creen que es lícito usar literatura o fabricar textos para inculcar valores a los niños, mientras que otros como Vera Waksman y Walter Kohan (2000) se manifiestan en contra de la formación en valores de los jóvenes a través de los textos (Sosa, 2011).
            Marcela Carranza (2006) en su artículo “La literatura al servicio de los valores, o cómo conjurar el peligro de la literatura”, cita a Oscar Wilde y a Jorge Larrosa (2000), enfatizando la postura de ambos de que la literatura no reconoce ninguna ley, norma o valor; que los libros no son en si mismos morales o inmorales, sino que sólo están bien o mal escritos.
            En principio estamos de acuerdo, pero consideramos que esta tesis es muy general y que existen matices que, muchas veces, son marcados por los mismos especialistas. Por ejemplo, el artículo que citamos pertenece a la revista quincenal Imaginaria, referida a la “literatura infantil y juvenil”. De este modo, observamos que se usan criterios para distinguir dentro del campo de la literatura aquellos textos que son más adecuados para niños y jóvenes de los que se considerarían más apropiados para un lector adulto.
            Creemos que es importante hacer algunas aclaraciones: primero, que proponemos la lectura de textos literarios, no de obras escritas ex profeso a fin de inculcar algún valor; segundo, que la literatura conlleva el placer estético de la lectura y la verosimilitud de la historia narrada, que no son aspectos excluyentes de poder hacer una lectura comprensiva y reflexiva de algunos valores (o disvalores) que pudieran aparecer en el texto.
            Como mencionamos más arriba, siempre se usaron los cuentos y relatos (infantiles o no), más allá de las peculiaridades de cada época o región, para educar a las nuevas generaciones. Actualmente somos conscientes de que existe el riesgo de distorsionar la literatura, pero podemos enfrentar el mismo respetando la autonomía, objetivo y función de aquella. Así podemos aprovechar la lectura de los estudiantes del nivel medio (que, en general, leen tan poco) para que accedan, por un lado, a una auténtica obra literaria y, por el otro, que a partir de la experiencia de la lectura, puedan libremente reconocer, identificar, evaluar, comparar, observar, criticar, etc. los valores que se encuentran presentes en el texto.
            No pensamos en adoctrinar o en reducir la obra literaria a un manual de procedimientos para que los niños adopten ciertos valores y no otros. La experiencia de la lectura no busca ser prescriptiva sino ilustrativa, bella y agradablemente ilustrativa, donde fondo y forma encuentren el exacto equilibrio que provee el arte. De este modo se despliegan ante nuestros ojos, ciertos valores que juegan “naturalmente” en la trama que tejen los personajes o, en términos técnicos, en una historia que es verosímil (no verdadera). Aquellos creen y actúan en consonancia con ciertas creencias. Se puede ver una “representación” a través de los protagonistas del texto, de ciertos valores. Ellos encarnan y se mueven según éstos y esta puesta en escena puede disparar la reflexión sobre el por qué de adoptar y defender ciertas creencias valorativas y dejar de lado otras.

EN BUSCA DE LOS CUENTOS DE HADAS Y LA IMAGEN DE LA MUJER

            Nos interesa realizar algunas especificaciones históricas, sociales y culturales con respecto al cuento de hadas. Éste, como género literario, surgió a partir de los cuentos populares que eran narrados en Europa desde hace siglos. Fueron transmitidos oralmente y se desconocen sus autores.
            Los cuentos de hadas se presentan en grupos bien conocidos de personajes célebres: “La Bella y la Bestia”, “Hansel y Gretel”, “La Reina de las Nieves”, “El Enano Saltarín”, “La Sirenita”, entre otros. Pero tal como los conocemos en la actualidad, estos cuentos son el resultado de la labor de compiladores, editores y autores cultos que realizaron su trabajo entre finales del siglo XVII y mediados del siglo XIX. Aparecieron como textos literarios en tiempos de Luis XIV, no ya como cuentos para niños, sino como fábulas ejemplares para los adultos de la corte. Enseñaban una conducta ideal y su pusieron de moda en los salones de la aristocracia, contribuyendo a crear la mitología de la corte y de la monarquía.
            A comienzos del siglo XVIII y del XIX, los cuentos de hadas habían asumido otras funciones sociales. El estudio histórico de la lengua (la filología) utilizó estas narraciones para plantear cuestiones acerca del origen nacional, el desarrollo lingüístico y la psicología personal y colectiva.
            Además, nos recuerda Lerer (2009), que los cuentos de hadas nos devuelven no sólo a nuestras imaginaciones infantiles, sino al propio lenguaje y la propia sociedad de la infancia.
            Hans Cristian Andersen (1805-1875), yuxtapone en sus cuentos artificio y arte, patrocinio e interpretación, a fin de hacer un alegato en pro de la autonomía del genio. Como en tantos otros cuentos de su autoría: “El Patito Feo”, “El traje nuevo del Emperador”, “La Sirenita”, etc. en el “El Ruiseñor” sostiene que la apariencia física no siempre es prueba de virtud artística. De este modo puede ser que las grandes cosas vengan en paquetes feos, y que la belleza esté sólo por debajo de lo que se ve.
            Lerer (2009) en La magia de los libros infantiles, destaca algunos conceptos interesantes con respecto a la imagen de la mujer que se desprende de los cuentos de hadas.
            Los especialistas en literatura infantil han investigado las maneras en las que los autores han conformado la visión social de la identidad de la mujer. Han explorado los modos en los que el cuerpo femenino adquiere una identidad singular en los relatos de las escuelas y en los cuentos de hadas. A partir de mediados del siglo XIX, el público de periódicos y revistas populares, estaba conformado por jóvenes de las clases alta, media y trabajadora.
            A las jóvenes siempre se las colocaba en una especie de escenario. Su apariencia y su voz son, en algún sentido, más importantes que las de los niños que aparecen en los relatos. Las niñas habitaban en la historia social y en los cuentos de hadas y las fábulas. En estas narraciones, a la pequeña se la presentaba como un ser peligroso o en peligro: ser predatorio o vulnerable desde el punto de vista sexual. Su cuerpo se convierte en el tema de la fábula y en el cuento de hadas.
            Las niñas de estos cuentos suelen estar en bosques y son muy distintas a los niños. Éstos son exploradores, leñadores, abren caminos o controlan la situación. En cambio, las niñas acostumbran a perderse o a sentirse amenazadas.
            A fin de terminar este apartado, nos interesa completar una idea que se relaciona con el cuento y que nos sirve para el análisis posterior. Pinkola Estés (2005) en Mujeres que corren con lobos explica que el problema del exiliado es muy antiguo y muchos cuentos se centran en el tema del proscrito. En tales relatos, la figura principal se siente torturada por unos acontecimientos que la rebasan, con frecuencia a causa de un doloroso descuido.
            “El Patito Feo” es universal. Todos los cuentos del exilio contienen el mismo significado esencial. Pinkola Estés (2005) lo describe del siguiente modo:

El patito del cuento es un símbolo de la naturaleza salvaje que, cuando las circunstancias lo obligan a pasar penurias nutritivas, se esfuerza instintivamente en seguir adelante ocurra lo que ocurra. La naturaleza salvaje resiste instintivamente y se agarra con fuerza, a veces con estilo y otras con torpeza. […] para la mujer salvaje, la perseverancia es una de sus mayores cualidades. Otro importante aspecto del relato es el de que, cuando el sentimiento anímico particular de un individuo, que es simultáneamente una identidad instintiva y espiritual, se ve rodeado por el reconocimiento y la aceptación psíquicas, la persona percibe la vida y el poder con más fuerza que nunca. El hecho de descubrir a la propia familia psíquica confiere a la persona vitalidad y sensación de pertenencia (Pinkola Estés, 2005).

RECONSTRUYENDO LA IMAGEN DE LA MUJER ACTUAL EN CLAVE EXISTENCIALISTA

            Actualmente observamos cómo los adolescentes (sobre todo entre las mujeres) sufren trastornos en la alimentación, frustraciones, timidez, complejos, se aíslan de sus pares, adquieren distintas adicciones, entre otros problemas, porque sienten que no alcanzan el modelo de mujer (u hombre) que los MASSMEDIA nos muestran como prototipo de lo bello. Existen programas de televisión exitosos que tienen como objetivo mostrar jóvenes hermosas, con cuerpos perfectos, ligeras de de ropa y con pocas habilidades intelectuales. Estos programas convierten a las mujeres en objetos, en “cosas” lindas que se consumen diariamente y que duran lo que dura su perfomance bailando, cantando o actuando. Luego de que las competidoras pierden, son reemplazadas por otras chicas con las mismas características.
            Ese modelo de mujer desinhibida, que muestra todo lo que le piden y que es capaz de hacer cualquier cosa para ganar la competencia y mantenerse en exhibición ante el público, aparece como un nuevo modelo de mujer que sustenta valores distintos a los que le adjudicamos a la mujer tradicional.
            De este modo observamos que emerge, desde los medios de comunicación masiva, un nuevo modelo de mujer que se muestra como un ser bello, competitivo, capaz de enfrentar cualquier desafío, dúctil, desinhibida, ambiciosa, esforzada y constante, en el entrenamiento físico (2).
            Cada vez que una cámara enfoca a una de estas mujeres, se tiene la sensación de que se sienten vivas y poderosas, disfrutando esos minutos de fama que no saben cuánto tiempo puede durar…El espectáculo vuelve sus cuerpos parte del escenario, una cosa más entre otras, “algo” que muchos televidentes desean porque ellas se ofrecen como objetos sexuales.
            Fromm (2009) en Tener o ser, expresa lo siguiente:

La diferencia entre ser y tener no es esencialmente la misma que hay entre Oriente y Occidente. La diferencia está, antes bien, entre una sociedad interesada principalmente en las personas, y otra interesada en las cosas. La orientación de tener es característica de la sociedad industrial occidental, en que el afán de lucro, fama y poder se han convertido en el problema dominante de la vida (Fromm, 2009).

            Estas jóvenes consideran que tienen un cuerpo bello que tienen que cuidar porque si lo pierden, dejan de ser. Aquí observamos una identificación entre ser y tener.
            Fromm cita un estudio de Benveniste, quien arroja luz sobre el significado de “ser”. Expresa que al afirmar que alguien o algo es, nos referimos a la esencia de la persona o de la cosa y no a su apariencia (cit. Por Fromm, 2009).
            De este modo estas bailarinas, modelos o cantantes que compiten y exponen su cuerpo, mostrando un ideal de belleza como el ideal, se ponen al nivel de las cosas que se consumen, identificando el ser y el tener, en términos de Fromm.
            Pensamos en la tónica de la competencia de algunos programas televisivos y asociamos a la lucha por la existencia de Charles Darwin, sobrevive el más fuerte. Recordamos las palabras de Jaspers:

Tal es la gran cuestión del ser hombre: en donde encontrar éste una dirección para él. Pues lo cierto es que su vida no transcurre como la de los animales en la sucesión de las generaciones, tan sólo en idénticas repeticiones sometidas a leyes naturales, […] Al hombre le es dado manejar con libertad su existencia como si fuese un material. Por eso es el único que tiene historia, es decir, que vive de la tradición en lugar de vivir simplemente de su herencia biológica. La existencia del hombre no transcurre como los procesos naturales. Pero su libertad clama por una dirección. (Jaspers, 1982).

            Por otro lado, Buber (1992) en ¿Qué es el Hombre?, desarrolló la temática del individualismo y del colectivismo como dos extremos en donde el hombre se pierde como persona y propuso la esfera del “entre” a fin de lograr una comunicación auténtica. En palabras del autor: “Más allá de lo subjetivo, más acá de lo objetivo, en el “filo agudo” en el que el “yo” y el “tú” se encuentran se halla el ámbito del “entre” (Buber, 1992). Pero si los medios proponen a la sociedad, la masificación y el consumismo, ¿cómo podemos lograr construir esa esfera? Seguimos pensando y apostando a la educación como uno de los medios más adecuados para lograr construir esa esfera

LOS VALORES QUE ENCONTRAMOS EN PULGARCITA

            Antes de comentar los valores que podemos leer en el cuento, recordemos, brevemente, cuál es el argumento de este cuento de hadas de Cristian Andersen.
            Una bondadosa mujer deseaba “con toda el alma” tener un niño o una niña y en su corazón abrigaba la esperanza de que un hada, algún día, le concediera su deseo. Una noche se le presentó una de ellas y le anunció que, por sus buenos sentimientos, se cumplirían sus deseos, para lo cual le dio una semilla de tulipán. Luego de que la mujer la sembró y cuidó, apareció una flor, que al abrirse, mostró una bella niña de cabellos largos y rubios. Una niña pequeñita del tamaño de un dedo pulgar. La buena mujer se sintió feliz y le hizo una cunita con una cáscara de nuez. Llamó a su querida hija, Pulgarcita. Pero una noche, un sapo entró a la casa y robó a la niña mientras dormía, para casarla con su hijo. La llevó a la laguna donde habitaba y con su hijo, pusieron la cunita en una hoja de nenúfar en el medio del espejo de agua. Cuando despertó Pulgarcita se dio cuenta de que estaba aislada y, al enterarse del propósito de los sapos, comenzó a llorar. Pero gracias a la solidaridad de unos pececitos y de una mariposa, pudo escapar por la corriente del arroyito. La corriente se puso cada vez más peligrosa hasta que una hormiguita la ayudó a salir del agua y luego la llevó hasta el centro de la inmensa floresta. La niña pasó todo el verano entre las florecillas que crecían al pie de los árboles, pero cuando llegó el invierno se percató de que no podía pasar esta estación ahí y comenzó a caminar en busca de un refugio. Este lo consiguió a través del ofrecimiento de un ratón que le pidió que a cambio de su hospitalidad, la bella niña aceptara casarse con su amigo don Topo. Pulgarcita dilató la respuesta de casarse con el rico Topo hasta después del invierno y, mientras tanto, ayudó a reponerse a una golondrina atrapada bajo tierra, que el Ratón y don Topo daban por muerta. Al finalizar el invierno la golondrina, agradecida y recuperada, convenció a la niña de volver a su casa. Pulgarcita les explicó el dilema a su benefactor y a don Topo: no quería faltar a su promesa ni ser desagradecida, pero quería volver con su madre. Ellos comprendieron inmediatamente la situación y no se opusieron al viaje. Así la pequeña niña se acomodó sobre la espalda de la golondrina y comenzaron la travesía pero antes de llegar a la casa de Pulgarcita, la golondrina quiso darle una sorpresa a su salvadora. La llevaba a su nido que se encontraba en una de las torres de un castillo blanco. Este castillo era del Hada Florida y tenía un inmenso jardín con geniecillos que vivían en sus flores. Allí descubrió al Príncipe de los Geniecillos de las Flores, quien conocía toda su historia y la estaba esperando para casarse con él; también descubrió que su verdadero nombre era Maya y que podía volar. Se casaron a la semana y estuvieron presentes su amiga la golondrina y su madre.
            Este cuento de hadas, bellamente ilustrado, nos llama la atención por distintas cuestiones: en la historia no hay un gran componente de violencia, ni agresión, los conflictos se resuelven a través de la verdad, el diálogo, la solidaridad, el compromiso, el agradecimiento, el respeto a la palabra empeñada, a la bondad… Por otra parte, el modelo de mujer linda, buena, hacendosa, obediente, solidaria, no se contrapone al de una persona que, a pesar de las circunstancias adversas (ser una niña, estar sola y desvalida), puede ejercer su libertad (hasta cierto punto) y elegir con quien casarse. También observamos una situación interesante: Pulgarcita es muy pequeña, todo el cuento muestra su fragilidad e indefensión pero, no obstante, es portadora de grandes valores que los otros reconocen en ella. Por ejemplo, don Topo dice: “Pulgarcita: tú eres una niña muy hacendosa y de buenos sentimientos”. En otra parte, con respecto a lo que piensan don Topo y el Ratón: “[…] estaban muy contentos de que su bondadoso corazón le hubiera permitido hacer recobrar la vida a un pajarito […]”.
            Por otro lado, su belleza no es el valor supremo, es una cualidad más de la niña. Todos los que la conocen la aprecian por sus virtudes, actitudes y conducta. Nunca hace sentir mal a nadie, no discrimina ni humilla, ni siquiera a los horribles sapos que la raptan y la separan de su madre, dejándola sola y desprotegida en un mundo desconocido.
            En el episodio con el sapo, vemos el enfrentamiento de la belleza de esta criatura tan frágil con el hijo del sapo que Pulgarcita piensa que es un monstruo horrible, que ni siquiera habla y con el que no se puede casar. Pero no les dice nada ofensivo, ni les reclama por sus malas acciones. Aquí ella se escapa de un destino espantoso, porque los pececitos y la mariposa se apiadan al escuchar a esa bella criatura, con dulce voz, lamentarse de su destino.
            Cuando la hormiga la salva de la correntada y la lleva con sus compañeras, descubre que a ellas, Pulgarcita, no les cae bien y juzgan su belleza comparándola con la de ellas. La hormiga salvadora la deja en medio de la floresta. Esta situación da pie a entender que la belleza es relativa y depende de quien la valora y la observa.
            A pesar de la belleza y la fragilidad de la niña, ella sobrevive sola, sin ayuda, todo el verano y el otoño; recién en el invierno, busca protección en otras partes del bosque, porque nadie le enseñó que debía migrar a otras tierras (como las golondrinas) o construir un refugio (como el Ratón o don Topo).
            Pulgarcita es muy pequeñita, pero eso no le impide salir adelante. Si bien todos destacan su belleza externa cuando la conocen, la respetan por sus valores y virtudes, que constituyen su belleza interna. Esta belleza es la esencia de su persona.
            Este cuento de hadas tiene un símil con el de “El Patito Feo”, donde en ambos casos, los protagonistas se encuentran por cuestiones fortuitas, fuera de su habitat natural y son obligados a buscar su lugar de pertenencia. Los dos exiliados pasan por distintas pruebas (igual que en los mitos en los que refieren a ritos de iniciación) hasta que descubren su identidad. Pulgarcita descubre, al final, su pareja, su nombre y su rol de princesa dentro de la comunidad de geniecillos de las flores.

CONCLUSIONES

            Más allá de lo que entendamos por “literatura”, proponemos aprovechar la lectura de algunos textos con una mirada reflexiva y crítica desde el lector infantil y adolescente. Lector, que en muchas ocasiones, sólo tiene que dar cuenta de que leyó el texto y nada más. Creemos que la verdadera literatura es una maravillosa fuente de reflexión y aprendizaje de cuestiones inherentes a la persona y a las comunidades a las que pertenece. Por ejemplo, la lectura o la participación en una puesta en escena de una obra de Shakespeare, es una experiencia que no ha dejado indiferente a nadie desde el siglo XVII. Acaso podríamos pensar en una personificación mejor de los celos que el personaje de Otelo o un amor más puro y desgraciado que el que se profesaron Romeo y Julieta, o la traición y ambición desmedidas que se desarrollan en Macbeth? La literatura nos marca desde temprana edad, lo que leímos y seguimos leyendo de adultos determina nuestro carácter, gusto estético y preferencias a la hora de elegir un libro. ¿Por qué entonces no reflexionar sobre esas experiencias para ser consientes de algunos valores que identificamos con imágenes que nos han quedado de nuestras lecturas y repensar si han influido o pueden influir en nuestras valoraciones de las personas, las cosas o la sociedad actual?
            Pensamos que la literatura puede ser un excelente medio para los niños y jóvenes de poner distancia con los “mandatos” que les envían los medios de comunicación masiva de cómo tienen que ser, que tienen que poseer, cuál tiene que ser su apariencia, cómo tienen que hablar, qué tienen que consumir, a dónde tienen que ir para ser y pertenecer al grupo que está a la moda.
            Muchas adolescentes que no tienen su personalidad definida, creen que tienen que tener esos cuerpos, esa cara, ese pelo, etc. para ser mujeres hermosas y valiosas para los otros. Confunden ser con las apariencias del tener. Así, desconocen los valores que sustentan a la persona.
            Creemos que este cuento de hadas puede servir de motivación para que algunas niñas y adolescentes se busquen a si mismas en la vida, sin comparaciones. Además que comprendan que en el camino de la madurez van a encontrar algunas pruebas difíciles que templarán su carácter y que las respuestas para sobrellevar dichos obstáculos se encuentran en su interior, no en revistas de moda o en programas de televisión. La literatura nos puede enseñar cosas maravillosas como la conocida frase del Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

NOTAS

1) A fin de evitar confusiones, se deslindará lo que entendemos por cuento tradicional, de hadas e infantil. El primero se caracteriza por su transmisión oral y la anonimia, aunque haya sido recogido posteriormente. El cuento de hadas es una especie del género maravilloso, incluye elementos sobrenaturales e inverosímiles que no sorprenden al lector (cfr. Todorov 1981, 241). Finalmente, el cuento infantil se define por estar destinado a un público lector infantil y con niños como protagonistas.
2) A diferencia de lo que ocurre con las participantes femeninas del conocido programa de Marcelo Tinelli, en el tomo III de El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien, Éowyn es una bella doncella guerrera más dispuesta a tomar las armas que dedicarse a las tareas domésticas que le corresponderían por su rol en la sociedad medieval. A pesar de que la historia está ubicada en dicho período, encarna valores de autodeterminación y coraje que exceden toda cuestión de género, haciendo honor a la espiral de reivindicaciones de la mujer a lo largo de los siglos XX y XXI.

BIBLIOGRAFÍA

1ANDERSEN, C (1964) Pulgarcita. En Fabulandia. Buenos Aires, Editorial Codex.

2 BUBER, M (1992) ¿Qué es el Hombre? Buenos Aires, F.C.E.

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4 FROMM, E (2009) ¿Tener o ser? Buenos Aires, F.C.E.

5 JASPERS, K (1983) La Filosofía. Argentina, F.C.E.

6 LARROSA, J (2000) Estudios sobre lenguaje, subjetividad, formación. Pedagogía profana. Buenos Aires, Ediciones Novedades Educativas.

7 LERER, S (2009) La magia de los cuentos infantiles. Barcelona, Ares y Mares.

8 LIPMAN, M, SHARP, AM y OSCANYAN, FS (1992) La Filosofía en el aula. Madrid, Ediciones de La Torre.

9 PALADINO, N (2011) Un viaje de ida. En quid. Año 6, N° 33, abril/mayo 2011.

10 PINKOLA ESTÉS, C (2005) Mujeres que corren con lobos. Barcelona, Zeta bolsillo.

11 RAITER, A (2010) Representaciones sociales, [on line] En www.filo.uba.ar/.../letras/.../Nuevo%20representaciones%20sociales.pdf

12 SOSA, R (2011) Revisitando `El sueño de una noche de verano´ de Shakespeare como escenario y despliegue de valores. En A.A.V.V. Temas de Filosofía (vol. 15). Salta, C.E.Fi.Sa.

13 TODOROV, T (1981) Introducción a la literatura fantástica. México, Premia, 2ª. ed.

14 WAKSMAN, V y KOHAN, W (2000) Filosofía con Niños. Buenos Aires, Ediciones Novedades Educativas.

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